El calor extremo aprieta al campo: menos cosechas y más riesgo para la alimentación mundial
El calor extremo aprieta al campo: menos cosechas y más riesgo para la alimentación mundial

El calor extremo aprieta al campo: menos cosechas y más riesgo para la alimentación mundial

El calor extremo ya no es solo una incomodidad climática: se está convirtiendo en una amenaza directa para la comida que llega a la mesa. De acuerdo con la FAO y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), las temperaturas cada vez más altas están llevando a la agricultura mundial al límite.

El problema no es menor. Más de mil millones de personas dependen de este sector para vivir, y el impacto ya se siente en la productividad, el empleo y la disponibilidad de alimentos.

El calor extremo afecta todo el sistema alimentario

Cuando las temperaturas superan lo habitual, las consecuencias se multiplican. No solo se trata de cultivos que crecen menos, sino de un efecto en cadena que impacta también al ganado, la pesca y los ecosistemas.

Cada año, el calor extremo provoca la pérdida de 500,000 millones de horas de trabajo en la agricultura. Además, los rendimientos de muchos cultivos comienzan a caer cuando el termómetro supera los 30 °C, incluso antes en productos como la papa o la cebada.

Los animales tampoco se salvan. El ganado reduce su producción de leche y los peces pueden sufrir problemas graves por la falta de oxígeno en el agua caliente. En 2024, el 91% del océano experimentó al menos una ola de calor.

Un fenómeno que acelera la crisis alimentaria

El impacto ya es visible en distintas regiones. En Marruecos, años de sequía y olas de calor redujeron hasta 40% la producción de cereales. En Asia Central, temperaturas inusuales afectaron cultivos y facilitaron plagas. Y en el mar de Bering, el calor provocó la desaparición del 90% de los cangrejos de nieve.

Todo esto ocurre mientras la seguridad alimentaria ya enfrenta presión: en 2024, 2,300 millones de personas vivían algún nivel de inseguridad alimentaria.

Aunque existen iniciativas como el desarrollo de cultivos más resistentes y sistemas de alerta, los expertos advierten que no es suficiente. Sin una reducción significativa de gases de efecto invernadero, el calor extremo seguirá intensificándose.

El mensaje es claro: adaptarse es necesario, pero sin acción climática, el margen de respuesta se está reduciendo rápidamente.

Con información de Expansión ESG.

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