Salvar a los invisibles: por qué los microbios son clave para la vida en la Tierra
Salvar a los invisibles: por qué los microbios son clave para la vida en la Tierra

Salvar a los invisibles: por qué los microbios son clave para la vida en la Tierra

Cuando se habla de conservación, casi siempre pensamos en animales grandes o paisajes espectaculares. Sin embargo, los organismos más pequeños del planeta también necesitan protección urgente. Tan importante es este tema que la principal organización mundial de conservación decidió actuar.

El 12 de septiembre, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) anunció la creación de un Grupo de Especialistas en Conservación Microbiana, formado por científicos, conservacionistas y voluntarios. Su objetivo es claro: proteger la biodiversidad microbiana, una pieza fundamental para la vida en la Tierra.

La conservación microbiana, una tarea imprescindible

Los microbios (bacterias, hongos, virus y otros microorganismos) están en todas partes: en los océanos, en el suelo y dentro de nuestro propio cuerpo. Se estima que existen entre un billón y 100 billones de especies, muchas de ellas esenciales para la vida.

Según los expertos, no tiene sentido proteger ecosistemas o especies visibles si se ignoran los microbios de los que dependen. Estos diminutos organismos producen más oxígeno que todas las plantas terrestres, mantienen la fertilidad del suelo y sostienen nuestra salud física y mental. En el cuerpo humano, por ejemplo, viven alrededor de 30 billones de células microbianas que ayudan al sistema inmunológico y al bienestar general.

El problema es que la diversidad microbiana está disminuyendo rápidamente debido al cambio climático, la contaminación, la pérdida de hábitats, la industrialización y el uso excesivo de antibióticos. Esta caída ya está afectando a personas, animales y ecosistemas completos.

Microbios pequeños, impactos gigantes

Para enfrentar esta crisis, los investigadores proponen medidas concretas como la creación de biobancos microbianos, la protección de hábitats naturales y el desarrollo de refuerzos probióticos para humanos, animales y ecosistemas en riesgo.

Ejemplos sobran. El Prochlorococcus es vital para el océano abierto: produce oxígeno, absorbe dióxido de carbono y sostiene las cadenas alimenticias marinas. En tierra firme, bacterias como Microcoleus vaginatus mantienen unidos los suelos de desiertos y praderas, evitando la desertificación.

Los arrecifes de coral también dependen de microbios simbióticos para sobrevivir, y sin ellos, gran parte de la vida marina colapsaría. Incluso nuestra medicina moderna le debe mucho a los actinomicetos, bacterias clave para la producción de antibióticos y otros fármacos esenciales.

Durante años, los microbios fueron ignorados por ser invisibles y difíciles de estudiar. Hoy, esa percepción está cambiando. Cada vez más conservacionistas entienden que proteger a los microbios es proteger todo lo demás: desde los océanos y los suelos hasta nuestra propia salud.

Con información de National Geographic. 

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