Pescadores protegen los bosques submarinos de la Patagonia
Los bosques submarinos de la Patagonia chilena se han convertido en protagonistas de una importante iniciativa de conservación ambiental. En la región de Magallanes, pescadores artesanales impulsaron medidas para proteger enormes extensiones de algas que proporcionan alimento y refugio a numerosas especies marinas.
Estos ecosistemas, conocidos como bosques de huiro flotador, pueden alcanzar hasta 80 metros de longitud. Su importancia va más allá de la biodiversidad, pues también sostienen actividades pesqueras de las que dependen numerosas familias del sur de Chile.
Una investigación encabezada por el Centro Internacional Cabo de Hornos, junto con universidades chilenas, analizó 102 estudios científicos sobre estos ecosistemas. Los investigadores identificaron 535 grupos de organismos asociados a los bosques de algas, lo que demuestra su enorme riqueza biológica.
El científico Jaime Ojeda explicó que estos espacios funcionan como verdaderas guarderías submarinas. Entre sus largas estructuras encuentran protección animales jóvenes que posteriormente se desplazan hacia otras zonas del océano.
La centolla juvenil utiliza las bases de las algas como refugio, mientras que el calamar patagónico deposita sus huevos entre ellas. Los erizos también aprovechan los restos vegetales como alimento, formando parte de una compleja red ecológica.
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Los propios pescadores impulsaron una prohibición de extracción del huiro flotador para evitar daños a estos ecosistemas. La medida comenzó en 2022 y fue renovada en 2024, por lo que permanecerá vigente hasta octubre de 2034.
Andrés Mansilla, investigador de la Universidad de Magallanes, destacó que proteger estas algas también significa cuidar el trabajo de las comunidades pesqueras. Su desaparición podría afectar la disponibilidad de especies comerciales y la economía regional.
Los bosques submarinos se extienden por más de 1,700 kilómetros, desde Chiloé hasta las aguas cercanas al pasaje de Drake. Además de proporcionar refugio, participan en los procesos naturales del carbono marino; Los investigadores consideran necesario transformar la protección temporal en una legislación permanente. También proponen incluir a pescadores, comunidades locales y pueblos originarios en las decisiones ambientales.
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