Ambiente

Paneles solares hacen florecer planta rara en Nevada: se multiplicó por ocho

El desierto no está muerto. Aunque el Mojave, en Nevada, suele verse como un paisaje árido y vacío, bajo su superficie existe una red silenciosa de semillas y especies que esperan el momento adecuado para brotar. Una de ellas es la threecorner milkvetch, una planta rara que crece pegada al suelo y que acaba de sorprender a los científicos.

Un nuevo estudio reveló que, tras la instalación de paneles solares en la zona, esta especie no desapareció: se multiplicó por ocho.

Antes de la construcción del proyecto solar Gemini, en las afueras de Las Vegas, se habían identificado apenas 12 ejemplares. En 2024, después de que la planta entrara en operación, los investigadores contabilizaron 93. No solo aumentaron en número: también eran más grandes, más altas y con mayor producción de flores y frutos que las que crecían en áreas cercanas sin paneles.

Ecovoltaica: energía solar sin arrasar el suelo

Durante años, muchos proyectos solares en zonas áridas aplicaron el método conocido como blade and grade, que consiste en retirar toda la vegetación y nivelar el terreno. El proceso es rápido, pero elimina no solo las plantas visibles, sino también el banco de semillas que conserva la memoria biológica del ecosistema.

El proyecto Gemini apostó por otro enfoque: adaptar la infraestructura a la vida existente. En lugar de arrasar el terreno, mantuvo el suelo intacto. Esa decisión permitió que el banco de semillas sobreviviera.

La explicación del crecimiento es sencilla pero poderosa. La sombra parcial de los paneles reduce la evaporación, conserva la humedad y genera un microclima menos extremo. En un entorno donde el agua es escasa y las lluvias marcan el ritmo de la vida, ese pequeño cambio lo transforma todo.

Biodiversidad y energía renovable pueden convivir

La ecóloga Tiffany Pereira, del Desert Research Institute, destacó que no solo sobrevivió la threecorner milkvetch, sino que también comenzaron a germinar otras especies nativas. El suelo permaneció funcional, listo para activarse cuando las condiciones fueran favorables.

Este caso fortalece el concepto de ecovoltaica, una práctica que propone diseñar instalaciones solares compatibles con los ecosistemas locales. No se trata de colocar paneles como elementos aislados, sino de integrarlos de forma que favorezcan la biodiversidad, incluyendo polinizadores, aves y pequeños vertebrados.

Expertos como Lee Walston, del Argonne National Laboratory, plantean una idea clara: si se construye pensando en la naturaleza, la naturaleza responde. Y la evidencia empieza a confirmarlo.

Además de favorecer a especies nativas, este modelo puede reducir la erosión, mantener activos los ciclos biológicos y mejorar la retención de carbono en el suelo. No es una restauración total del ecosistema, pero sí una forma de generar energía renovable sin profundizar el daño ambiental.

En el Mojave, el mensaje es claro: el desierto no está vacío. Solo espera la oportunidad adecuada para florecer.

Con información de Eco Inventos.

Regina Yebra Domínguez

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