imagen tomada de conecta.tec.mx
El agua ya no solo escasea: se está agotando a un ritmo que no permite recuperación. Así lo advierte un nuevo informe del Instituto del Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH), que señala que el mundo ha entrado en una quiebra hídrica global, un punto de no retorno en la crisis del agua. México aparece entre los países más vulnerables ante este escenario.
El documento marca un cambio contundente en la forma de entender el problema: ya no se trata de una crisis temporal, sino de una bancarrota hídrica irreversible provocada por décadas de sobreexplotación, mala gestión y deterioro ambiental.
De acuerdo con el informe, el 75 % de la población mundial vive en países con escasez o inseguridad hídrica. A esto se suma que cerca de 2 mil millones de personas habitan en zonas donde el suelo se hunde por la extracción excesiva de agua subterránea. Las señales del colapso son claras: más de la mitad de los grandes lagos del mundo se están secando y, en solo 50 años, se han perdido humedales equivalentes a toda la superficie de la Unión Europea.
La agricultura es el principal foco del problema. Consume el 70 % del agua dulce disponible y, cuando los cultivos fallan por falta de agua, el impacto se extiende a los precios de los alimentos, la seguridad alimentaria y la estabilidad económica global.
Kaveh Madani, autor principal del informe, resume la situación con una metáfora contundente: es como retirar dinero todos los días de una cuenta bancaria sin hacer depósitos. El saldo, advierte, ya es negativo.
En el caso de México, el panorama es especialmente preocupante. El informe lo ubica entre los países con mayor nivel de insolvencia hídrica en el mundo. Más de la mitad de los acuíferos nacionales se explotan a un ritmo superior a su recarga natural, mientras que gran parte del agua superficial presenta altos niveles de contaminación por desechos industriales y un deficiente tratamiento de aguas residuales.
Uno de los efectos más visibles es el hundimiento del suelo. La Ciudad de México pierde varios centímetros de altura cada año, al igual que otras regiones del mundo, poniendo en riesgo infraestructura, viviendas y servicios básicos. Además, las zonas agrícolas del norte y centro del país enfrentan un estrés hídrico extremo.
El documento advierte que insistir en cultivos de alto consumo de agua en regiones áridas está provocando el colapso de las economías rurales y podría detonar migración forzada por causas climáticas. A esto se suman tensiones sociales cada vez más evidentes entre el uso doméstico, agrícola e industrial del agua, especialmente en sectores como la industria de bebidas y la manufactura.
La advertencia es clara: sin una gestión equitativa y urgente del recurso, la quiebra hídrica no solo comprometerá el desarrollo económico de México, sino también su estabilidad social y su futuro.
Con información de Espejo.
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