imagen tomada de fanpage.it
Las mantis asiáticas invasoras ya están presentes en España y su rápida expansión preocupa a investigadores y especialistas en biodiversidad.
Dos especies gigantes procedentes de Asia están colonizando el continente europeo y podrían alterar el equilibrio de los ecosistemas al competir con insectos nativos y depredar pequeños vertebrados protegidos.
El aumento del comercio internacional, la globalización y los cambios ambientales han facilitado la llegada de especies exóticas a Europa.
En este contexto, las mantis Hierodula tenuidentata y Hierodula patellifera han logrado expandirse con rapidez por el Mediterráneo y otras zonas del continente, donde encuentran condiciones favorables para establecerse.
Estudios científicos recientes han analizado el comportamiento de estas mantis y confirman su alto potencial invasor.
Uno de los factores clave es su enorme capacidad reproductiva.
La Hierodula tenuidentata puede producir hasta el doble de crías por puesta que la mantis autóctona Mantis religiosa, lo que le permite multiplicar sus poblaciones con gran rapidez.
A esto se suma una ventaja adicional: las tasas de canibalismo juvenil son bajas, lo que incrementa la supervivencia de las crías.
Además, los machos de la especie nativa pueden sentirse atraídos por las hembras invasoras y terminar siendo devorados, fenómeno que reduce las oportunidades reproductivas de las mantis locales.
Su expansión se ha visto impulsada por el transporte comercial, la dispersión natural mediante el vuelo de los adultos y el cambio climático, que suaviza los inviernos y favorece su supervivencia en zonas donde antes no podían establecerse.
El problema no se limita a la competencia con especies locales.
Las mantis asiáticas también depredan insectos polinizadores y pequeños vertebrados protegidos, como lagartijas y ranas incluidas en normativas de conservación de la Unión Europea.
Esto aumenta la preocupación sobre su impacto en cadenas tróficas y ecosistemas frágiles.
Otro factor que facilita su expansión es la escasez de depredadores naturales en Europa.
Solo algunos avispones y vertebrados oportunistas parecen cazarlas, mientras que no se han registrado ataques de mantis nativas contra ellas. Esta falta de control biológico facilita su establecimiento en jardines, parques y zonas urbanas.
De acuerdo con los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, estas especies cumplen varios indicadores de invasividad: alta fecundidad, interferencia con especies locales, depredación sobre fauna sensible y capacidad para adaptarse a entornos humanizados.
Los investigadores advierten que, si no se actúa con rapidez, estas mantis podrían provocar efectos graves en la biodiversidad europea.
Por ello recomiendan reforzar el monitoreo, evitar su traslado deliberado y promover campañas de información pública para frenar su expansión.
Con información de Infobae.
La observación de aves podría ser más que un pasatiempo tranquilo en la naturaleza: un…
Muchos dueños se preocupan cuando su mascota no deja de ladrar y suelen pensar que…
En las vastas llanuras del Serengeti, los guepardos viven una carrera constante por la supervivencia.…
Las especies invasoras siguen ganando terreno en América Latina y su impacto ya se siente…
La extracción de resina no parece perjudicar el crecimiento de los pinos en el corto…
¿Estamos provocando más terremotos con el cambio climático? La desaparición de antiguos lagos en el…