imagen tomada de latercera.com
En medio del paisaje blanco e infinito de la Antártida existe una escena que desconcierta a cualquiera que la vea por primera vez: una corriente de agua roja brotando desde un glaciar. Este fenómeno, conocido como cascada de sangre, ha despertado durante años la curiosidad de científicos y exploradores por su aspecto tan extraño como fascinante.
Lejos de tratarse de algo sobrenatural, investigadores de la Universidad de Alaska Fairbanks y del Colorado College lograron explicar el origen de este color intenso, revelando un proceso químico extremo que ocurre bajo el hielo antártico.
La famosa cascada nace en el glaciar Taylor, en los Valles Secos de McMurdo, una de las regiones más áridas del planeta. Desde una grieta en el hielo emerge un flujo de agua rojiza que contrasta de forma impactante con el entorno helado.
La clave está bajo la superficie. Allí se esconde un lago subglacial que ha permanecido aislado del mundo exterior durante millones de años. Este lago contiene agua extremadamente salina, sin oxígeno y con una gran concentración de hierro. Cuando el líquido asciende y entra en contacto con el aire, el hierro se oxida, generando ese tono rojo oscuro tan similar al de la sangre.
Este descubrimiento también permitió identificar microorganismos capaces de sobrevivir en condiciones extremas: sin luz solar, sin oxígeno y a temperaturas bajo cero. Estos seres vivos se alimentan de compuestos de hierro y azufre, formando uno de los ecosistemas más extremos conocidos en la Tierra.
Aunque la cascada del glaciar Taylor es la más famosa, no es el único lugar del planeta donde el agua adquiere tonos rojizos de forma natural. Existen otros ejemplos llamativos, aunque con características muy distintas.
Entre ellos se encuentran el Río Tinto, en España, cuyo color se debe a la alta concentración de minerales y a la actividad minera histórica; Dallol, en Etiopía, con lagos ácidos de colores intensos y temperaturas extremas; y el lago Lonar, en India, ubicado en un cráter de meteorito y rico en minerales.
Sin embargo, ninguno de estos sitios combina el aislamiento absoluto, la antigüedad del agua y el valor biológico que presenta la cascada de sangre antártica. Por eso, su estudio es clave para comprender cómo podría existir vida en ambientes similares fuera de la Tierra, como en Europa, luna de Júpiter, o Encélado, luna de Saturno.
Con información de MSN.
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