El Niño podría volver a aparecer en los próximos meses y traer consigo cambios importantes en el clima mundial.
Científicos y centros de monitoreo climático advierten que cada vez hay más señales de que este fenómeno podría formarse y fortalecerse, lo que alteraría los patrones climáticos globales y elevaría aún más las temperaturas del planeta.
Este evento climático ocurre de manera periódica en el océano Pacífico tropical y suele presentarse cada ciertos años.
Cuando aparece, puede provocar efectos en diferentes regiones del mundo: desde lluvias intensas e inundaciones en algunas zonas hasta sequías y olas de calor en otras.
Actualmente, los especialistas observan que agua inusualmente cálida se está expandiendo bajo la superficie del océano desde el Pacífico tropical occidental hacia el oriental, una señal que a menudo precede al desarrollo de El Niño.
El Niño podría cambiar el clima global
El fenómeno de El Niño se caracteriza por el calentamiento anormal de las aguas en la zona ecuatorial del océano Pacífico.
Este cambio provoca modificaciones en los vientos, las lluvias y la circulación atmosférica, lo que termina afectando el clima a escala global.
Por ejemplo, durante los años dominados por El Niño es más probable que aumenten los episodios de calor extremo en todo el planeta. También pueden presentarse inundaciones en algunas regiones de África, sequías en otras partes del mundo y fuertes tormentas invernales en la costa oeste de Estados Unidos.
Además, este fenómeno podría influir en la temporada de huracanes del Atlántico.
Cuando El Niño está presente, suele generar una mayor cizalladura del viento, una condición que dificulta la formación de tormentas tropicales y huracanes.
Los expertos aún observan señales inciertas
Aunque las señales del océano empiezan a apuntar hacia la posible formación de El Niño, los especialistas todavía mantienen cautela.
Actualmente el sistema climático aún muestra la influencia de La Niña, que se caracteriza por aguas más frías en la misma región.
Antes de que El Niño pueda consolidarse, los vientos alisios que soplan de este a oeste en el Pacífico, deberían debilitarse para permitir que el agua cálida avance hacia el este y llegue a la superficie.
Los modelos climáticos de instituciones como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica y la Oficina de Meteorología de Australia coinciden en que el fenómeno podría desarrollarse entre finales del verano y el otoño.
Sin embargo, los meteorólogos advierten que esta época del año es particularmente complicada para hacer predicciones, debido a un periodo conocido como la “barrera de predicción de primavera”. Por ello, se espera que los pronósticos se vuelvan más confiables a partir de junio. Mientras tanto, el mundo sigue atento a la posible llegada de El Niño y a los efectos que podría tener en el clima global.
Con información de CNN.