imagen tomada de happyflower.mx
Cuando pensamos en árboles coloridos, normalmente imaginamos los tonos amarillos y cafés del otoño. Pero el eucalipto arcoíris rompe todas las reglas: en este caso, no son las hojas las que cambian de color, sino el tronco.
Cada vez que el árbol desprende su corteza, aparece un estallido de verdes, naranjas, azules y marrones que parecen pintados a mano.
Este árbol único pertenece a la especie Eucalyptus deglupta y es originario de Mindanao, una isla al sur de Filipinas.
Allí se le conoce como bagras o “Mindanao gum”.
Es un gigante que puede superar los 60 metros de altura y destaca por ser el único eucalipto que crece de forma natural en el hemisferio norte.
En Filipinas se utiliza ampliamente para producir papel, mientras que en lugares como Hawái se ha convertido en un árbol ornamental muy apreciado.
Además de su apariencia llamativa, el eucalipto arcoíris tiene una larga historia en la medicina tradicional.
Sus hojas, que poseen propiedades antisépticas, se usaban para tratar heridas y preparar infusiones contra la tos y el asma.
También se dice que ayudan a ahuyentar mosquitos, una ventaja especialmente útil en climas tropicales.
El secreto detrás de su paleta multicolor está en la estructura microscópica del tronco.
De acuerdo con el investigador David Lee, profesor de la Florida International University, el proceso inicia cuando el árbol pierde su capa exterior.
La superficie recién expuesta es tan delgada, de apenas una célula de grosor, que deja ver el clorofila verde brillante del interior.
Con el paso del tiempo, esta capa externa acumula taninos de color marrón rojizo, mientras que la clorofila va desapareciendo.
El resultado es una transición de tonalidades que crean el inconfundible efecto “arcoíris”.
Según Lee, esta transformación podría ser un mecanismo natural de defensa para evitar que otros organismos crezcan sobre el tronco, permitiendo que el árbol se desarrolle rápido y fuerte.
El espectáculo es visible en cualquier región donde crezca, pero sus colores más intensos aparecen en los árboles que habitan en su hogar original: la húmeda y cálida Mindanao.
Hoy en día, ejemplares del eucalipto arcoíris pueden encontrarse en varias islas del Pacífico, en Hawái y en jardines botánicos alrededor del mundo.
Sin embargo, en algunos lugares se considera una especie invasora, por lo que es importante verificar antes de plantarlo en un jardín.
Para quienes buscan historias curiosas de la naturaleza, este árbol es una joya.
Y si alguna vez te topas con un eucalipto arcoíris en tus viajes, vale la pena detenerse para admirarlo: no todos los días se encuentra un tronco que parece salido de un cuadro impresionista.
Con información de The treeographer.
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