Alertan posible ecocidio por nuevo “muro inteligente” en zona fronteriza
Alertan posible ecocidio por nuevo “muro inteligente” en zona fronteriza

Alertan posible ecocidio por nuevo “muro inteligente” en zona fronteriza

La construcción de un nuevo muro fronterizo en la zona del Monte Cristo Rey ha encendido las alarmas entre ambientalistas, quienes advierten que la obra podría destruir un corredor natural esencial para la vida silvestre en la frontera entre Estados Unidos y México.

El proyecto, impulsado por el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, comenzó el mes pasado con detonaciones controladas para preparar la base de concreto de la estructura. Las explosiones, que circularon en redes sociales desde enero, continuarán durante la construcción, prevista hasta octubre de 2027.

La montaña, que supera los 1,300 metros de altura, es conocida tanto por su estatua religiosa en la cima como por ser un paso natural entre las Montañas Franklin y la Sierra de Juárez, lo que la convierte en hábitat y ruta de tránsito para numerosas especies.

Muro fronterizo y biodiversidad: el riesgo de fragmentar el corredor natural

Conservacionistas aseguran que la obra dificultará el movimiento de plantas y animales en una zona que ya enfrenta presión por carreteras, barreras y desarrollo urbano.

La bióloga Kylie Rezendes advierte que impedir el desplazamiento de especies puede afectar su supervivencia, especialmente en un contexto donde los científicos hablan de una sexta gran extinción. Según especialistas, el flujo genético entre poblaciones animales es vital para que puedan adaptarse a cambios ambientales y climáticos.

El conservacionista Ray Aguilar subraya que preservar el corredor es clave para la diversidad genética del Desierto Chihuahuense, considerado uno de los desiertos más diversos del hemisferio occidental, con miles de especies de plantas y animales.

Cuando los animales cruzan territorios, dispersan semillas y transmiten información genética que fortalece a las poblaciones. Las barreras físicas, señalan, reducen este intercambio y pueden provocar aislamiento y endogamia.

Un paisaje que algunos ven vacío… pero está lleno de vida

Autoridades fronterizas describen la sierra como un entorno árido con poca vegetación. Sin embargo, especialistas que recorren la zona sostienen que el desierto alberga especies adaptadas a condiciones extremas.

Roedores, jabalíes, coyotes y pumas utilizan el área como ruta de desplazamiento. Incluso animales con escasa diversidad genética, como el lobo gris mexicano, dependen de la movilidad territorial para sobrevivir.

Los expertos recuerdan que el desierto tarda décadas en regenerarse y formar suelo fértil, por lo que cualquier alteración puede tener consecuencias a largo plazo.

El proyecto forma parte de una ampliación más amplia de infraestructura fronteriza en la región de El Paso, que incluye decenas de kilómetros adicionales de muro y tecnología de vigilancia. Las autoridades defienden que la estructura ayudará a frenar el crimen organizado y el contrabando.

No obstante, cerca del 40% de los comentarios públicos recibidos sobre la obra expresaron preocupación por su impacto ambiental, cultural y religioso. El sitio no solo es un corredor ecológico, también contiene fósiles del período Cretácico y recibe miles de peregrinos cada año.

Mientras el gobierno asegura que suspenderá trabajos si se detectan especies protegidas, ambientalistas insisten en que la fragmentación del hábitat ya representa un riesgo.

El debate continúa: para unos, el muro es una herramienta de seguridad; para otros, podría convertirse en una barrera irreversible para la naturaleza.

Con información de El Diario de Chihuahua.

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