Respirar aire limpio, disponer de agua segura y vivir en espacios saludables son necesidades que conectan directamente el ambiente con el bienestar humano. El Día Mundial de la Salud Ambiental recuerda que proteger los ecosistemas también significa reducir riesgos para millones de personas.
La conmemoración se realiza cada 26 de septiembre y fue impulsada por la Federación Internacional de Salud Ambiental. Su propósito es aumentar la atención sobre factores ambientales capaces de afectar la calidad de vida, desde la contaminación atmosférica hasta el manejo de residuos y el acceso al saneamiento.
Salud ambiental también significa prevenir enfermedades
La contaminación del aire representa uno de los principales desafíos. La Organización Mundial de la Salud estima que los efectos combinados de la contaminación exterior y doméstica están asociados con 6.7 millones de muertes prematuras anuales.
Además, respirar aire contaminado aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Por ello, mejorar el transporte, utilizar tecnologías industriales más limpias y gestionar adecuadamente los residuos puede generar beneficios tanto ambientales como sanitarios.
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Cuidar el ambiente requiere soluciones colectivas
La salud ambiental también abarca agua potable, saneamiento, sustancias químicas y condiciones de los espacios donde vive la población. Estos problemas requieren políticas públicas, innovación tecnológica y participación empresarial y ciudadana.
Asimismo, México trabaja en herramientas para medir mejor estos impactos. Durante septiembre, autoridades sanitarias y ambientales participaron con la OPS y la OMS en actividades sobre AirQ+, una herramienta diseñada para evaluar los efectos de la contaminación atmosférica sobre la salud.
La relación entre ambiente y bienestar también muestra importantes desigualdades. La OMS señala que el 89 por ciento de las muertes prematuras relacionadas con contaminación del aire exterior ocurre en países de ingresos bajos y medianos. Proteger el planeta, por tanto, también implica construir comunidades más saludables y resilientes.