Producir más alimentos ya no es el único desafío para la industria mexicana. La reducción de desperdicios, el control sanitario y el uso eficiente de recursos han situado a la tecnología y la innovación en el centro de los procesos productivos.
En este escenario, Corporativo Kosmos destaca el papel que la ingeniería en alimentos puede desempeñar para enfrentar estas nuevas exigencias, conectando ciencia, tecnología y operación.
Además de su función habitual en el diseño y procesamiento de productos, esta disciplina ayuda a mejorar procesos, hacer mejores métodos de conservación, usar mejor las materias primas y poner controles que mantienen la calidad desde la producción hasta el consumo.
Así, el reto se vuelve aún más grande si pensamos que, en todo el mundo, el 13.2% de los alimentos se pierde después de la cosecha y antes de llegar a las tiendas. Otro 19% se desperdicia en casas, servicios de comida y comercios, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
En México, ese desafío va de la mano con reglas sanitarias que piden procesos cada vez más estrictos.
La NOM-251-SSA1-2009 fija los requisitos mínimos de buenas prácticas de higiene para evitar la contaminación durante el procesamiento de alimentos, bebidas y suplementos. También incluye herramientas como el sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP).
En ese contexto, Corporativo Kosmos ha visto en la innovación tecnológica una forma de cambiar la producción de alimentos y moverse hacia modelos más sostenibles.
La empresa mexicana, especializada en servicios completos de alimentación, ha puesto en marcha, entre otras ideas, una alianza con la empresa Ÿnsect. El objetivo es desarrollar una granja sostenible de insectos para buscar nuevas opciones de proteínas.
La apuesta de Corporativo Kosmos es importante porque la ingeniería alimentaria también puede ayudar a reconsiderar cómo usamos los recursos.
Al respecto, la FAO dice que para reducir las pérdidas y desperdicios se necesitan inversiones en infraestructura, tecnología, innovación y sistemas de medición que puedan identificar los puntos críticos de las cadenas de suministro.
Por eso, la evolución de la industria alimentaria empieza a depender de una visión completa. Ahora, la eficiencia productiva, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad ya no son objetivos separados.
Para empresas grandes como Corporativo Kosmos, sumar conocimiento especializado y nuevas tecnologías es una oportunidad para hacer más fuertes sus operaciones. Al mismo tiempo, les permite responder a un cliente que pide alimentos seguros, de calidad y hechos de forma responsable.
La ingeniería en alimentos se consolida de esta forma como una herramienta para prever los desafíos de la alimentación del futuro. Es una disciplina donde la innovación y el conocimiento científico pueden llevar a más eficiencia, menos desperdicio y sistemas alimentarios más resistentes.
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