Rinocerontes en Sudáfrica están siendo parte de una estrategia científica tan sorprendente como extrema: investigadores comenzaron a inyectar material radiactivo en sus cuernos para combatir la caza furtiva y reducir el lucrativo mercado negro que amenaza a la especie.
El proyecto, desarrollado por la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, aprovecha sistemas de detección radiactiva ya instalados en aeropuertos y puertos para identificar cuernos traficados antes de que salgan del país.
Cómo protegen a los rinocerontes con tecnología radiactiva
La iniciativa, llamada Rhisotope Project, consiste en insertar pequeñas dosis de radioisótopos en los cuernos de rinocerontes vivos bajo estricta supervisión veterinaria.
Hasta ahora, 20 ejemplares sedados forman parte del programa piloto, que incluye chips radiactivos y miles de micropuntos distribuidos en el cuerno.
Los científicos aseguran que estas dosis son seguras para los animales, el entorno y quienes trabajan con ellos, pero permiten que cualquier intento de contrabando active alarmas en controles internacionales.
El mercado negro y una crisis creciente
Sudáfrica alberga la mayor población de rinocerontes del mundo, pero también es uno de los principales focos de caza furtiva debido a la alta demanda de cuernos en Asia, donde se utilizan como supuestos remedios medicinales o símbolos de estatus.
El valor del cuerno puede superar los 60 mil dólares por kilo, convirtiéndolo en uno de los productos ilegales más rentables del planeta.
Además de facilitar su detección, los investigadores señalan que el material vuelve los cuernos potencialmente tóxicos para el consumo humano.
Ante cifras alarmantes de caza ilegal, esta solución busca cambiar radicalmente la batalla por la conservación, demostrando que frente a una crisis extrema, la ciencia también puede responder con medidas inesperadas.
Con información de Xataka.