Captura de carbono en Europa: apostar por gas con CCS podría salir demasiado caro
Captura de carbono en Europa: apostar por gas con CCS podría salir demasiado caro

Captura de carbono en Europa: apostar por gas con CCS podría salir demasiado caro

La captura de carbono aplicada a plantas eléctricas de gas está siendo señalada como una estrategia costosa y de alto riesgo para los países de la Unión Europea, según un reciente análisis del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA).

El informe toma como principal advertencia el caso del Reino Unido, donde el proyecto Net Zero Teesside recibió subsidios por 23 mil millones de libras para desarrollar una planta de gas con captura y almacenamiento de carbono (CCS), una inversión que recaerá en gran parte sobre los consumidores.

Captura de carbono enfrenta serios desafíos económicos y técnicos

Aunque la CCS ha sido considerada una posible vía para reducir emisiones, especialistas señalan que su implementación en generación eléctrica presenta obstáculos importantes.

Europa aún no cuenta con proyectos exitosos de captura de carbono en plantas de gas, mientras que los costos elevados, la dependencia de subsidios y los largos tiempos de desarrollo aumentan la incertidumbre.

Además, persisten dudas sobre la infraestructura necesaria, como redes de transporte de CO₂ y seguridad de almacenamiento a largo plazo.

Energías renovables surgen como alternativa más rentable

El IEEFA advierte que insistir en esta tecnología podría desviar recursos clave de soluciones ya probadas, como energía solar, eólica, almacenamiento energético y redes eléctricas más eficientes.

Según el análisis, reducir la dependencia del gas mediante renovables representa una vía más económica y menos riesgosa para cumplir metas climáticas.

La discusión llega en un momento crucial para Europa, donde las decisiones energéticas definirán no solo la transición ecológica, sino también el impacto financiero para millones de ciudadanos.

En este contexto, la captura de carbono aparece como una apuesta tecnológica aún incierta frente a opciones limpias con resultados más consolidados.

Con información de El periódico de la energía.

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