La terra preta podría convertirse en una de las herramientas más prometedoras para restaurar ecosistemas dañados, según una investigación brasileña que demostró cómo pequeñas cantidades de este antiguo suelo amazónico pueden impulsar notablemente el crecimiento de árboles.
El estudio reveló que menos de una taza de terra preta por planta puede aumentar hasta 50% el desarrollo de especies forestales en terrenos degradados, especialmente en zonas afectadas por deforestación.
El suelo indígena que transforma bosques
Creada hace siglos por comunidades indígenas amazónicas, la terra preta combina carbón vegetal, residuos orgánicos y fragmentos minerales, formando un suelo altamente fértil y resistente.
Más allá de sus nutrientes, lo verdaderamente revolucionario está en su microbioma: bacterias, hongos y microorganismos beneficiosos que restauran el equilibrio ecológico del suelo.
Los investigadores descubrieron que este sistema vivo fortalece raíces, mejora la retención de agua y reduce microorganismos dañinos, creando condiciones ideales para la regeneración forestal.
Terra preta ofrece alternativa sostenible frente a fertilizantes químicos
A diferencia de métodos convencionales que solo aportan nutrientes temporales, este enfoque reconstruye el ecosistema subterráneo desde su base.
Los árboles más vulnerables fueron los que mostraron mayores beneficios, lo que abre nuevas posibilidades para recuperar regiones severamente afectadas por la degradación ambiental que va en aumento con mucha velocidad.
Además, este modelo inspirado en conocimientos ancestrales podría reducir la dependencia de fertilizantes químicos y pesticidas, alineándose con estrategias globales de agricultura regenerativa y captura de carbono.
La ciencia ahora busca replicar los procesos biológicos de la terra preta sin extraer este recurso culturalmente valioso, demostrando que algunas respuestas al cambio climático podrían encontrarse en prácticas desarrolladas hace siglos.
Aunque es un gran descubrimiento, como la mayoría de las soluciones que se encuentran con el tiempo, hace falta encontrar una forma de poder ejecutarlo para poder ver un cambio.
Con información de EcoInventos.