Las ballenas grises están protagonizando una preocupante emergencia ambiental en la bahía de San Francisco, donde cada vez más ejemplares aparecen desnutridos, heridos o muertos en una zona que antes no formaba parte habitual de su ruta migratoria.
Durante 2025 se registró un récord de 21 muertes de esta especie en la bahía, mientras que en lo que va del año ya suman siete casos.
Investigadores señalan que muchas llegan extremadamente delgadas, posiblemente obligadas por la escasez de alimento en el Ártico, su destino tradicional.
¿Por qué las ballenas grises están llegando a San Francisco?
Las ballenas grises del Pacífico Norte Oriental realizan una de las migraciones más largas del planeta, recorriendo hasta 20 mil kilómetros entre México y el Ártico.
Sin embargo, cambios en el clima y la disminución de sus presas estarían alterando ese recorrido, empujándolas hacia nuevas áreas como la bahía de San Francisco en busca de alimento.
El problema es que este entorno está saturado de tráfico marítimo, ferris y embarcaciones comerciales, aumentando considerablemente el riesgo de colisiones fatales.
Una señal de alerta
Casi una quinta parte de las ballenas grises que ingresan a esta bahía mueren, principalmente por impactos con barcos, según estudios recientes.
Además, científicos detectaron menos crías y una caída poblacional severa: la especie pasó de 27 mil ejemplares en 2016 a apenas 12 mil 500 en 2025.
Las autoridades ya implementan medidas como reducción de velocidad, monitoreo nocturno y capacitación a capitanes para evitar más tragedias.
Aunque la situación es crítica, especialistas mantienen esperanza. Si se fortalecen las protecciones adecuadas, la bahía podría convertirse en un refugio temporal seguro para ayudar a las ballenas grises a sobrevivir en un océano cada vez más cambiante.
Con información de BBC.