Las plantas medicinales han acompañado a la humanidad desde los orígenes de la medicina y siguen siendo fundamentales para millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, este valioso recurso natural enfrenta hoy múltiples amenazas que ponen en riesgo su disponibilidad y el conocimiento tradicional asociado a ellas.
Cuando se habla de remedios naturales, muchos piensan en una taza de té de manzanilla para el dolor de estómago, jengibre con limón para aliviar un resfriado o aloe vera para calmar la piel tras una quemadura solar. Pero el universo de las plantas medicinales es mucho más amplio: entre 50.000 y 70.000 especies de plantas medicinales y aromáticas se utilizan en todo el mundo, según datos de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES).
Estas plantas son clave tanto para sistemas de salud tradicionales como para la medicina moderna.
Sin embargo, enfrentan amenazas como la pérdida de hábitat, la sobreexplotación, el comercio ilegal y el cambio climático.
Plantas medicinales: un conocimiento con miles de años de historia
El uso de las plantas medicinales no comenzó hace unos siglos, sino hace decenas de miles de años.
La evidencia más antigua del uso de plantas para tratar enfermedades data de hace 60.000 años, según investigaciones citadas por la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.
En una cueva del norte de Iraq se encontraron restos de polen de ocho especies vegetales alrededor de un antiguo enterramiento humano. Siete de esas plantas siguen utilizándose hoy por sus propiedades medicinales.
Desde entonces, el conocimiento herbal se expandió por todo el planeta y dio origen a diferentes tradiciones médicas, como la medicina tradicional china, la ayurvédica, la árabe y la occidental. Con el avance de la ciencia, muchos compuestos activos de estas plantas fueron aislados y utilizados en medicamentos modernos. De hecho, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza estima que alrededor del 25% de los medicamentos actuales provienen de plantas.
Además, la importancia de estas especies también se refleja en cifras globales: entre el 70% y el 95% de la población de países en desarrollo depende de la medicina tradicional para su atención primaria de salud.
Cambio climático y otros riesgos para las plantas medicinales
A pesar de su valor, muchas plantas medicinales enfrentan un futuro incierto. Más del 20% de las especies utilizadas en el mundo están en peligro de extinción, según evaluaciones de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
El cambio climático representa una de las amenazas más importantes. Investigaciones recientes muestran que el aumento de temperaturas y los cambios en los ecosistemas pueden modificar la distribución de estas plantas, obligándolas a desplazarse hacia nuevas regiones o reduciendo su presencia en sus hábitats naturales.
Además, el clima también puede alterar la composición química de las plantas, lo que afecta la concentración de compuestos medicinales y, por lo tanto, su eficacia y seguridad.
Estos cambios no solo impactan la industria farmacéutica, sino también a las comunidades que dependen del conocimiento tradicional. En algunas regiones del Himalaya, por ejemplo, los curanderos han tenido que sustituir ciertas especies por otras menos eficaces debido a su disminución.
Más allá de su uso medicinal, estas plantas también cumplen funciones ecológicas importantes, como estabilizar suelos, apoyar a los polinizadores y mantener el equilibrio de los ecosistemas.
Frente a este panorama, especialistas señalan que la conservación de ecosistemas, la protección de polinizadores y el manejo sostenible por parte de comunidades locales pueden ayudar a preservar este tesoro natural que ha acompañado a la humanidad durante milenios.
Con información de CNN.