La araña australiana Asianopis subrufa está llamando la atención de la ciencia por una habilidad extraordinaria: fabricar telarañas con una elasticidad y resistencia nunca vistas.
Un estudio publicado en PNAS, la revista oficial de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, señala que este arácnido crea hilos con una complejidad técnica que la tecnología humana aún no consigue reproducir.
Según explica el investigador argentino Martín Ramírez, del CONICET, la araña modifica la seda con sus patas durante la fabricación, generando un biomaterial capaz de soportar grandes tensiones sin romperse.
Biomaterial de la araña australiana con estructura única
Los radios de la telaraña presentan una arquitectura inédita: un núcleo con fibras gruesas viscoelásticas rodeado por una funda de fibras más rígidas que se pliegan en bucles.
Cuando el hilo se estira, esos bucles se despliegan poco a poco, aumentando la resistencia sin romperse y permitiendo que el material recupere su forma original.
Lo más sorprendente es que la araña ajusta la elasticidad del hilo durante la fabricación. Con ciclos de estiramiento y relajación, logra que el material sea cada vez más flexible y fuerte.
Este descubrimiento podría inspirar materiales capaces de aplicarse en:
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Ligamentos y tendones artificiales con memoria elástica
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Suturas quirúrgicas más resistentes
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Paracaídas y estructuras que absorban impactos
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Textiles técnicos para usos industriales extremos
Una cazadora precisa con tecnología natural
Aunque mide apenas 25 milímetros, esta araña es una cazadora nocturna muy eficaz. Utiliza sus grandes ojos para detectar movimiento y lanza su red adhesiva sujetándola con sus patas.
Puede atacar de frente a insectos terrestres o hacia atrás para capturar presas voladoras detectando vibraciones. Para que esto funcione, los hilos de la tela pueden expandirse entre 8 y 24 veces su tamaño en milisegundos.
Una imagen microscópica tomada por Ramírez, ganadora del certamen de la Royal Society 2025, mostró con detalle esta estructura. El trabajo conjunto de científicos de Argentina, Alemania y Australia abre ahora el camino para diseñar materiales tan blandos como un elastómero y tan resistentes como fibras de alta tenacidad.
Con información de Okay diario.