Adiós al pino de Platero: cae el árbol que guardó la memoria de Juan Ramón Jiménez
Adiós al pino de Platero: cae el árbol que guardó la memoria de Juan Ramón Jiménez

Adiós al pino de Platero: cae el árbol que guardó la memoria de Juan Ramón Jiménez

El paisaje de Moguer (Huelva) perdió uno de sus símbolos más queridos. El pino de Fuentepiña, árbol centenario ligado a la vida y obra de Juan Ramón Jiménez, ya no está. Bajo su copa descansaron los restos de Platero, el inseparable burro que dio vida a Platero y yo, y durante décadas fue un punto de encuentro para lectores, curiosos y amantes de la literatura.

Su desaparición marca el cierre de un capítulo cargado de memoria cultural y vuelve a poner sobre la mesa la fragilidad del patrimonio natural con valor histórico.

El pino de Fuentepiña y las causas de su tala

La retirada del árbol no fue una decisión repentina.

De acuerdo con fuentes municipales y técnicas, el pino resultó gravemente afectado tras un episodio meteorológico extremo ocurrido en marzo de 2025, cuando un tornado vinculado a la borrasca Jana golpeó la finca de Fuentepiña.

Desde entonces, los informes alertaron de un deterioro progresivo que comprometía su estabilidad.

A pesar de los trabajos de conservación como el saneamiento de ramas dañadas y la mejora del suelo, los especialistas concluyeron que las raíces habían sufrido un daño irreversible.

Por motivos de seguridad, el Ayuntamiento de Moguer autorizó finalmente su tala.

El ejemplar tenía cerca de 200 años de vida, unos 20 metros de altura y un tronco de casi cuatro metros de perímetro.

Fuentepiña, Platero y la memoria que permanece

Para entender la carga simbólica de esta pérdida hay que volver a Fuentepiña, el refugio rural al que Juan Ramón Jiménez se retiró tras la muerte de su padre. En ese entorno, el poeta encontró calma e inspiración, y el pino se convirtió en una presencia constante en su vida y en sus escritos.

Bajo ese árbol quiso que descansaran los restos de Platero, cumpliendo un deseo expresado por el propio autor mucho antes de recibir el Premio Nobel de Literatura en 1956.

Con el paso del tiempo, el lugar se consolidó como un sitio de peregrinación cultural.

Tras la tala, el Ayuntamiento anunció que parte de la madera será conservada y reutilizada en elementos expositivos ligados a los espacios juanramonianos. Además, se plantará un nuevo ejemplar, descendiente directo del original, en el mismo enclave.

Con ello, Moguer busca que la relación entre naturaleza y literatura siga viva, aunque el histórico pino de Fuentepiña ya no forme parte del paisaje.

Con información de Ok Diario.

Entradas Relacionadas