La supervivencia frente al cambio climático no solo depende de tormentas más intensas o temperaturas al alza.
Un nuevo análisis de la Iniciativa de Adaptación Global de la Universidad de Notre Dame (ND-GAIN) muestra que la verdadera diferencia está en la vulnerabilidad climática de cada país y en su capacidad para adaptarse.
Para explicarlo, ND-GAIN creó un mapa interactivo que clasifica a 182 naciones según dos pilares clave: qué tan expuestas están a los impactos climáticos y qué tan listas están para invertir en soluciones que les permitan enfrentarlos. El resultado es una matriz con cuatro cuadrantes que revela quiénes están mejor posicionados para el futuro… y quiénes enfrentan mayores riesgos.
La matriz ND-GAIN: el mapa de la supervivencia ante el cambio climático
El cuadrante verde, ubicado en la parte inferior derecha, es donde todos quisieran estar: países con baja vulnerabilidad y alta preparación. Suelen ser naciones ricas, con buena gobernanza, economías estables y poblaciones educadas.
En el extremo opuesto está el cuadrante rojo, que agrupa a los países con alta vulnerabilidad y poca preparación.
Ahí se concentran las naciones con mayor urgencia de inversión y con menos herramientas económicas, sociales o políticas para adaptarse.
Los otros dos cuadrantes representan situaciones intermedias: países muy vulnerables pero relativamente preparados, y naciones poco vulnerables pero con baja capacidad de reacción.
Para definir la vulnerabilidad climática de cada país, ND-GAIN analiza más de 40 indicadores relacionados con seis sectores esenciales: alimentos, agua, salud, servicios ecosistémicos, hábitat humano e infraestructura. Cada uno revela qué tan expuesta está una sociedad a los riesgos que trae un planeta más caliente, qué tan dependiente es de esos sectores y qué tanta capacidad tiene para adaptarse.
¿Y qué mide la preparación?
La preparación evalúa si un país puede aprovechar inversiones públicas y privadas para impulsar soluciones de adaptación. Incluye factores económicos, estabilidad política, control de la corrupción, calidad regulatoria y aspectos sociales como educación, innovación y acceso a tecnologías.
Los más y los menos preparados
El ranking muestra contrastes profundos. En la parte alta de la lista aparece un grupo sólido de países europeos acompañados de Singapur, Nueva Zelanda y Australia. Estos diez ocupan el llamado “Cuadrante Verde”:
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Noruega (76.8)
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Finlandia (74.8)
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Suiza (72.9)
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Dinamarca (72.7)
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Suecia (71.1)
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Singapur (70.8)
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Nueva Zelanda (70.0)
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Reino Unido (69.9)
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Alemania (69.6)
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Australia (69.2)
En el otro extremo, los países con mayor riesgo combinan una alta exposición climática con sistemas económicos frágiles y baja gobernanza. Los diez con peor puntuación son:
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Chad (25.0)
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República Centroafricana (26.9)
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Eritrea (29.5)
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Sudán (30.2)
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Guinea-Bisáu (31.0)
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República Democrática del Congo (32.7)
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Afganistán (32.8)
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Congo (32.8)
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Bangladesh (32.9)
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Burundi (32.9)
Haití y Sierra Leona también se encuentran cerca de este grupo crítico.
Con información de EcoInventos.